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Tahiti

   Con 1.043 km2 de superficie, Tahití es la más grande de las islas de la Polinesia francesa.
Su forma procede de la yuxtaposición de dos volcanes apagados, de diferentes tamaños, reunidos por el istmo de Taravao: Tahiti Nui, la isla principal y Tahiti iti, la península de Taiarapu. Sus montes más altos son el Orohena, que culmina a 2.241 m, el Pito Hiti (2.110 m) y el Aorai (2.066 m). Su relieve brusco, idéntico al de todas las altas islas del territorio, hace que la mayor parte de su superficie es difícilmente explotable.
¡Así pues, sobre sus 1.043 km2, solamente 150 están explotados y habitados!
En realidad, toda la población se concentra en la banda costera. Tahití fue, y permanece, el paso obligado de todas las migraciones. Hoy en día, la isla posee el único aeropuerto internacional del territorio y agrupa sectores enteros de la economía del territorio. Los que desean viajar a Polinesia, por razón turística u otras, no pueden sino pasar por la gran isla.
Su nombre es finalmente sinónimo de mito.
Originalmente llamada O Taiti, la isla se convirtió en Tahití, celebrada en todo el mundo por los cuentos idílicos que hacían los primeros exploradores ingleses. La aventura del Bounty en 1789 y la atracción que el territorio ejerció sobre el pintor Gauguin, llegado en 1891 y que murió en las Marquesas en 1 903, terminaron de establecer un mito aún vivo. La historia del descubrimiento de Tahití por los Europeos es, en sí misma, una aventura que podía alimentar muchos sueños. El capitán inglés Samuel Wallis lanza el ancla del Dolphin en Taiarapu, el 17 de junio de 1767. Mucho antes, los Españoles habían "descubierto" aquellas islas remotas, pero el primero en establecer contactos reales con los autóctonos es Wallis.
Muy rápidamente, sale de Taiarapu con el fin de encontrar una mejor anclaje para su fragata y elige la bahía de Matavai, el 23 de junio. Los primeros intercambios con los Polinésicos son agitados y Wallis utiliza el cañón, para intimidar a sus anfitriones forzados, ante quienes quiere abastecerse en agua y en víveres. Mostrando su superioridad, Wallis toma posesión oficialmente de la isla, que nombra "isla del rey Jorge III", y gracias a la jefa carismática Purea, llena sus calas y vuelve a salir.
El 2 de abril de 1768, el Francés Louis-Antoine de Bougainville, con el Etoile y el Boudeuse, aborda Hitiaa para una escala de diez días. Con él, un astrónomo y un naturalista que esta demasiado corta estancia impide realizar un trabajo consiguiente sobre las especificidades de la isla. Pero Bougainville es más sensible al particularismo polinésico que Wallis.

      De vuelta en Francia, describirá una imagen idílica de Tahití, que nombra la Nueva Citera… y decretando que Tahití era una posesión francesa.
Su "Viaje", publicado en 1771, tiene una enorme repercusión. Tahití entra por primera vez en el mito. El 13 de abril de 1769, James Cook deembarca en la Punta Venus. Su misión es en primer lugar científica. La Real Sociedad de Londres desea que una observación del tránsito de Venus delante del disco solar se haga. El Pacífico ofrece el mejor punto de vista del globo para este fenómeno. Le entregan a este joven funcionario de 39 años el éxito de esta empresa y un antiguo buque carbonero, el Endeavour.
El astrónomo Charles Green está encargardo de la observación y dos otros científicos embarcados deberán suministrar un estudio completo de la flora y la fauna tahitianas. Más pragmática, la Marina inglesa apoya la expedición, pero a condición de que al paso, se anexen algunas tierras suplementarias antes de la llegada de los Franceses… Cook fallará en su misión de observación, por falta de aparatos de medida suficientemente precisos. Pero traerá una enorme colección de nuevas especies de plantas, pájaros, insectos… lo que compensará claramente la decepción de la observación. Hombre inteligente y sensible, Cook tuvo un diario de navegación, donde inscribió preciosas descripciones de los hábitos polinésicos que ayudarán en gran parte a la comprensión de la cultura maohi.
Cook volverá de nuevo a Tahití en 1773 y traerá a Londres a Omai, su intérprete en la exploración de las otras islas. Condiciones de navegaciones muy difíciles, a causa de tormentas, habían obligado al capitán inglés a llevar con él "al hombre de Raiatea", que conoció un enorme éxito en la corte del rey de Inglaterra.
En 1789, la aventura del Bounty es un nuevo episodio en las olas de exploraciones que conocen los mares del Sur, y Polinesia en particular. La atracción que ejercen las islas del Pacífico se encuentra de nuevo reforzada.
Lo todo sigue muy rápido después. Los primeros misioneros protestantes ingleses se establecen en 1797. La soberanía inglesa acaba por caer a principios del Siglo XIX y Francia establece un protectorado en 1842 que sólo se volverá efectivo en 1847.
Los almirantes Bruat y Dupetit Thouars elegirán un pequeño burgo, sobre todo conocido de los buques balleneros europeos y americanos, para las calidades náuticas de su rada.
Papeete toma una amplitud que su posición estratégica en el conflicto que opone Tahitianos y Franceses refuerza.
En 1880, el rey Pomare V hace donación de sus Estados a Francia.
El protectorado se transforma en "Establecimientos Franceses de Oceanía". Después de la segunda Guerra Mundial, los EFO se convierten en Territorios de Ultramar.
Tahití, más que cualquier otra isla, se caracterizó por las conmociones económicas y sociales que occurrieron a principios de los años sesenta. La construcción del aeropuerto de Faaa, las adaptaciones portuarias de Papeete, las transformaciones del paisaje urbano vinculadas al desarrollo del comercio y al desarrollo rápido de la función pública hicieron de la costa septentrional el punto de establecimiento de todos los flujos migratorios territoriales.
Tahití registra, desde este tiempo, un crecimiento demográfico más elevado que la media polinesia, pasando de 37.166 habitantes, en 1956, a 115.820 en 1983.
Desbordando del estrecho marco del llano de Papeete, el movimiento de urbanización ganó los municipios de Pirae, Arue y Mahina, al Este, y los de Faaa, Punaauia y Paea al Oeste.
La isla entera vive ahora al ritmo de la aglomeración.
La región urbana se abastece en energía hidroeléctrica en los valles del sureste de la isla y en productos alimentarios en los espacios de agricultura y ganadería intensivos de Papara, Mataiea o de la meseta de Taravao.
Difunde la cultura urbana en los distritos que pierden poco a poco su carácter rural y suscitan, por sus necesidades, grandes adaptaciones o proyectos de ordenación como en Taravao, o en los valles de Punaruu y Papenoo.

Fuentes : Presidencia Polinesia
 
La isleta de tahiti iti (la pequiña)       El mercado de Papeete
Presqu'île Taiarapu       Le marché de Papeete

      Bonita playa de arena negra
La plage de kaïna beach       La Pointe Vénus
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